Que Linda en la Rama la Fruta se Ve

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Jorge Arturo Flores

He aquí un poema que se destaca por su sencillez descriptiva, por su motivo cotidiano y por la hondura ética que plantea en forma sugerida.

Muchos recordarán, al leerlo, tiempos estudiantiles, en especial, cuando cursaban los primeros años de enseñanza y eran, por lógica, muy pequeños.

Fácil de recitar, fácil de memorizar, La Tentación del colombiano J.A. Márquez, también es cómoda de leer. Fluye como agua correntina de la mano de su autor y tiene  los atributos de una pequeña obra maestra.

Pero lo que destaca, además de la claridad del texto, su lenguaje expresivo y un estilo diáfano, lo que destaca, decíamos, es la hondura filosófica, muy bien sugerida entre líneas. Trátase de la reflexión que hace un infante frente a una acción determinada, esto es,   robar una manzana que se encuentra a su alcance. Al estirar la mano, contempla el entorno. Lo detiene la lluvia de reflexiones morales que se desencadenan en su interior.

El temor” al qué dirán”, pero, principalmente, la posibilidad de perder para siempre el cariño de sus padres y de su profesor,  hace retirar la extremidad y alejarse de la escena.

Ha prevalecido, sin duda,  el buen tino, la sabia educación impartida por familia y colegio.

En el fondo, constituye una crítica social para quienes olvidan, en la consecución de sus objetivos, una elemental ética que guíe sus pasiones. Es el respeto perdido, en otras palabras,  de un mundo que se encamina  hacia el precipicio, arrastrado por su sed de codicia, poder y privilegios.

Leamos este bello trabajo poético:

Que linda en la rama
la fruta se ve!
Si lanzo una piedra
tendrá que caer.

No es mío este huerto
no es mío lo sé:
más yo de esa fruta
quisiera comer.

Mi padre está lejos,
mamá no me ve,
no hay otros niños...
?quién lo ha de saber?
más no, no me atrevo;
yo no sé por qué;
parece que siempre unos ojos me ven...

Papá no querría
besarme otra vez,
mamá lloraría
de pena también.

Mis buenos maestros
dirían tal vez:
qué niño tan malo,
no jueguen con él!.

No quiero, no quiero;
yo nunca he de hacer
sino lo que haría
si todos me ven.

Llegando a mi casa
caricias tendré,
abrazos y besos,
y frutas también.

 

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En este poema se aprecia el cuestionamiento diario que tenemos los seres humanos de disernir entre el bien y el mal, siempre tenemos esa batalla interna, pero nuestros valores nos definen y nos hacen diferentes, no porque no estemos tentados sino porque somos capaces de rechazar las tentaciones que atentan contra nuestra moral.
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Es un poema muy noble de los verdaderos valores que se deben respetar tanto hacia los demas, como tambien los personales.

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Arturo hace alusión a la moral cuando dice que al niño "lo detiene la lluvia de ideas morales". Pero hoy alguien diría  ?que es la moral? todo el mundo cuestiona todo, hasta la moral, lo honesto, lo decente. Si un adulto distorciona la lógica, ¿por qué estaría mal que lo haga un niño?

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En cambio a mi me encanto el poema... Siempre debieramos actuar en privado tal como lo hacemos en publico. El mundo seria infinitamente mejor...

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Bravo. Esa dicotomía público-privado no la había percibido en el poema. Me fui más bien por el lado de la ética. Buen punto.

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Oh, lo siento, pero no puedo evitarlo: siempre odié ese poema. Quizá porque el niño aquel parece solo temer la reaccion de los demás.

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Estimada Antonia: Gracias por leer primero y segundo, gracias por ser muy honesta y manifestar tu reseva hacia un poema. Es absolutamente lícito. Como sabemos, en materia de gustos nada hay escrito.

Tu punto de vista es absolutamente respetable. Aunque es obvio, los mensajes literarios o artísicos son percibidos de distinta manera por el receptor.

Un saludo fraternal.

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