LOS PEÑÁN

Bien, de lo que hablaremos a continuación quizás lo encuentren en algún artículo de algún diario local, o lo habrán escuchado en alguna emisora regional, pero básicamente, las historias que les relataré han sido contadas en instancias como estás, junto a un fuego y a media voz.

Les pido entonces que se acerquen un poco más a la fogata, que bajen la intensidad del chonchón y que guarden silencio. Que alguien se quede en la puerta vigilando la noche, escuchando el relincho de un caballo o el traquetear del ganado que se arrea en la oscuridad.

                Hoy les hablaré de Los Peñán.

                (Estas historias tienen fechas y tienen nombres, que no mencionaré).

 La banda de Los Peñán estaba compuesta  por hermanos y primos, por ahí, algún sobrino, digámoslo así… por la familia.

Se cuenta de ciertas carreras a la chilena que se llevaron a cabo en las cercanías de Chol Chol (región de La Araucanía) y de un niño que miraba entusiasmado la bicicleta que afirmada en una estaca esperaba inerte a que volviera su dueño, el que al no encontrarse tan lejos, no tuvo la precaución de atarla al madero. Ese niño se apellidaba Peñán. Cuentan los lugareños que se presenta el tío del muchachín y gentilmente le dice al pequeño “¿te gusta? Te la regalo” y el niño toma la bicicleta y sale a probarla aun consciente de que su tío jamás había pagado por ella. Cuando el legítimo dueño atreviose a reclamar lo que le pertenecía… cayó muerto con más de una estocada en el cuerpo.

Para ese entonces era común que el ganado se desapareciera y que jamás se encontrara. Común era también ver salir a Los Peñán montados en sus briosos caballos desde Chol Chol y tomar algún camino rural con rumbo a la oscuridad más espesa. Era frecuente escuchar los silbidos y el galopar típicos del arreo, pero a las cuatro o cinco de la mañana. Nadie hacía preguntas, nadie salía a mirar, hasta los perros callaban.

Se habla de enfrentamientos con Carabineros. Se dice que a uno de ellos lo acribillaron en pleno torneo de futbol,  después de emboscarlo y de un terrible fuego cruzado. También hay quienes lo desmienten.

En la década de los ochenta se encuentra a… no lo nombraré, flotando en el río Chol Chol. El parte policial habló de muerte por inmersión, pero no dijo nada con respecto a los dedos perforados de las manos, a que se encontrara sin lengua y sin testículos… fue muerte por inmersión.

En algún momento uno de los patriarcas de la banda, pero que no participaba como miembro estable de la misma sino que prefería trabajar en solitario, aprovechó la oportunidad en que la esposa de uno de sus sobrinos (miembro de la banda) lo visitaba, para intentar violarla, cosa que no era una tarea fácil ya que la mujer se zafó con bravura y lo denunció, ¿a las autoridades? No, a su esposo, quien junto a un primo (perteneciente a la banda) le hacen una visita al tío y lo cocieron a puñaladas.

Pasa el tiempo y las cuatrerías de Los Peñán  empiezan a molestar en demasía al Gobierno Regional, quien ya no quiere saber de más asesinatos, ajusticiamientos ni perdidas de ganado o abigeatos. Se pide a Carabineros que ponga fin a la banda del modo que estime conveniente, siempre de acuerdo a la ley. Obvio.

De Los Peñán, unos mueren (siempre hay versiones al respecto), otros caen detenidos en las cercanías de Nueva Imperial, y se dice que aún permanecen tras las rejas.

Gracias por la atención prestada. Ahora pueden irse a sus hogares, pero cuidado! Paren la oreja a cualquier relincho, movimiento de animales en la oscuridad o jinete que se les acerque. No pregunten, no los vean a la cara… solo sigan su camino.

Alexis Parra

Chile

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Comentarios

Interesante relato... No conocia a los Peñan... Pa' que no se diga que somos poca cosa... Tenemos nuestras proias mafias... Por desgracia hasta en eso nos parecemos al resto del mundo... Rayos!

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Hace unos 20 años por motivos de trabajo pasaba todos los miércoles por afuera de la casa de los Peñan, en el camino que une Chol-Chol con Galvarino. Nunca vi a nadie entrar o salir de esa casa pero muchos nos advertían de lo peligroso que era andar por ese sector y ninguno de ellos parecía estar bromeando.

Normalmente volvíamos a Temuco por el lado de Victoria con el propósito de evitar pasar de noche por ahí y cuando lo hacíamos yo sacaba una valiza portátil y la sostenía sobre el techo del vehículo con el fin de intimidar a cualquier posible amenaza y pasabamos lo más rápido posible...

...la media aventura. Yo estuve ahí y sobreviví para contarlo.

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ooooo keee teerriblee siii 

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Excelente!!

¿Años 80 dijiste? en esos años aun se hacía justicia con estos criminales. Es lo que hace falta hoy cuando se ha sentado nuevamente el terrorismo en la Araucanía y bandas de criminales que denigran a la briosa nación que por supuesto no representan, están matando gente sin razón. Y no hay justicia.

En Encuentro Literario (Facebook) Santiago Marín subió un ensayo re-bueno de los Pincheira. Si puedes léelo, te va a gustar.

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